La importancia de crear nuevos hábitos

 

Ha llegado septiembre y… es hora de hacer balance, de ver todo aquello que nos sirve, de hacer limpiezas y de desechar lo que ya no nos sirve. Entre otras cosas, es el momento de crear nuevos hábitos que nos ayuden a llegar donde queremos estar mañana.

crear hábitos

Sí quieres alcanzar tus metas y objetivos, lograr el éxito en aquello que te propongas, es fundamental hacer lo necesario y no lo cómodo. Tu gratificación deberá estar a un medio-largo plazo y no a un corto plazo. Incorporar nuevos hábitos en nuestra vida, nos permite crear nuevos circuitos neuronales, y así estaremos creando nuevos patrones de pensamiento, dejaremos poco a poco de actuar como veníamos haciéndolo hasta ahora, es decir, automáticamente y de memoria.

Para ello, deberás añadir nuevos y buenos hábitos a tu vida. Los buenos hábitos son como un camino que te conduce hacia el éxito, los hábitos te conducen a tu destino. Los hábitos positivos producen resultados positivos.

 

Según la teoría del Doctor Maxwell Maltz autor del libro “Psycho Cybernetics”, publicado en 1960,  sólo se requieren 21 días para crear un nuevo hábito. Su estudio lo fundamentó tomando como referencia sus prácticas profesionales como médico cirujano plástico. Observó que sus pacientes tardaban 21 días en superar sensaciones falsas sobre su estado físico, específicamente en personas que habían sufrido una amputación.

En el libro “El monje que vendió su Ferrari,” en uno de sus capítulos habla sobre este tema, enseña cómo crear hábitos positivos. Sobra decirte que si tienes la oportunidad te recomiendo leer el libro. El libro habla sobre “la regla mágica del 21” la cual afirma que para que una persona convierta un comportamiento en un habito positivo, hay que realizar esa actividad durante 21 días seguidos.

 

¿Sabes que los malos hábitos son imposibles de borrar? Es verdad, no se pueden borrar pero eso no quiere decir que no puedan ser sustituidos. La única manera de crear un nuevo hábito es aplicar tanta energía a ello que prácticamente el viejo habito se retire por sí solo. Este proceso tarda más o menos 21 días.

Cuando introduces una actividad en tu rutina diaria haciéndola de la misma manera y a la misma hora cada día, esa actividad se convierte rápidamente en un hábito.

Si quieres crear un hábito es importante que seas constante, es importante que lo hagas todos los días.

Durante los primeros días te resultará muy difícil y tendrás ganas de regresar a tus viejos hábitos, tu subconsciente se rebelará y te dirá que para qué estás haciendo eso, pero la clave está en centrarte y en enfocarte en el beneficio que vas a obtener al realizar ese nuevo hábito.

El ver el beneficio muy claro, te proporcionará la motivación y la entrega para hacer el esfuerzo de crear el nuevo hábito. El objetivo de un hábito es solo una cosa: Actuar.

 

Si siembras un pensamiento, cosecharás una acción.

Si siembras una acción, cosecharás un hábito.

Si siembras un hábito, cosecharás un carácter.

Si siembras un carácter, cosecharás un destino”.

 

La clave de crear hábitos positivos consiste en pensar en los beneficios y en ser constante. Solo así lograrás instalar en ti un hábito sólido y duradero. Hay que ser disciplinado.

Decide hacer las cosas que deberías hacer, en lugar de hacer aquellas cosas que requieren el mínimo esfuerzo.

 

“Todos estamos preparados para un cambio pero no todos logramos cambiar.

El modo en el que desarrolles ese hábito determinará tu éxito”.

 

Te dejo tres claves para crear hábitos productivos:

1.- Un solo cambio a la vez, pequeño y sencillo. ¡¡Hazlo Muy Pequeño!!

Es esencial intentar sólo un cambio a la vez. Lo que ya es un notable reto de por sí. Además, hay que proponerse cambios muy pequeños y muy sencillos pero repetirlos cada día. Yo diría que debemosmarcarnos micro cambios. Fíjate un minúsculo cambio en tu rutina productiva que puedas llevar a cabo.

Empieza por algo muy pequeño, tan solo el primer paso. En mi caso me propuse incorporar algo de fruta en mi dieta diaria (no tomaba nada de fruta, viene de familia) y lo que hice fue introducir una pieza de fruta al día en mi dieta.

 

2.- Fíjate cambios concretos que puedas medir y palpar.

Para lograr cambios duraderos tienes que fijarte retos muy concretos, muy palpables que fácilmente puedas medir y decir: “lo he conseguido” o “no lo he conseguido”.

En todos los casos esos cambios supondrán hacer o no hacer algo, esto es, requerirán de una acción. Además, el fijar objetivos concretos te permitirá dos cosas:

  1. Evaluar tus progresos con avances (o retrocesos) reales y tangibles.
  2. Saborear, felicitarte y premiarte por cada avance, ¡serás el primer beneficiado!

Recuerda algo muy importante: “Todo aquello que no se ejercita, se pierde”.

 

3.- Repite y repite con regularidad diaria y constante.

Al hábito se llega por la rutina y a la rutina por la repetición. Para hacer crecer un hábito de forma duradera y sólida es imprescindible ser constante y persistente. En general tendemos a abandonar algo con la misma rapidez con la que nos entusiasmamos. En el terreno de los cambios productivos esto está mucho más presente, y firmes y bienintencionados propósitos se vienen abajo en muchos casos por la falta de constancia.

Ser regular no es fácil, requiere motivación, disciplina y la iniciativa de querer hacer las cosas. Pero el hecho de fijarte cambios muy pequeños y cambios que además tú mismo puedas palpar y ver realizados, será determinante a la hora de facilitar esa repetición tan necesaria a la hora de crear rutinas productivas.

 

“Somos lo que repetidamente hacemos.

La excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito”.

Aristóteles

 

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Ana Isabel Delgado

Formadora y Facilitadora en Gestión del Cambio

 

 

El poder del foco

Foco

 

“Quien dijo que el Talento es innato… Aprende a desarrollarlo”

 

Existen dos mentalidades básicas: la mentalidad fija y la de crecimiento. Sólo la segunda lleva a un éxito verdadero. ¿Cuál de las dos es la tuya? ¿Tienes idea de cuánto influye la manera en que te defines a ti mismo en tu día a día y en tu futuro?

 

¿Qué relación tiene tu mentalidad con la forma en que reaccionas ante el fracaso?

¿Tienes una idea acertada de tus cualidades y tus limitaciones?

¿Por qué tu mentalidad cambia el significado del fracaso?

¿Sabes cómo cambiar de actitud mental y transformar tus posibilidades?

 

¿Tienes sueños?

A todos nos gustaría creer, en lo más profundo de nuestra alma, que poseemos un Don especial, que somos diferentes, que podemos inspirar a otros de forma particular, y que somos capaces de lograr que el mundo sea un lugar mejor. En algún momento de nuestras vidas, todos nos planteamos el estilo de vida que deseamos y creemos merecer. Y, sin embargo, esos sueños se han ido diluyendo en el día a día… aplazando y aplazando, a un futuro cada vez más incierto y lejano, hasta el punto de que dejamos de realizarlos o simplemente nos olvidamos.

El sueño se ha arrinconado para muchos de nosotros, y con él también ha desaparecido la capacidad para crear y decidir nuestro propio destino.

Una de las razones por las que sólo unos pocos alcanzan lo que desean es que dirigen su foco de atención, como un láser hacia objetivos muy concretos, por los que sienten un interés especial, concentrando sus esfuerzos, determinación y persistencia en lograrlos.

Probablemente la mayoría de la gente fracasa en la vida, porque pone su énfasis en las cosas menos importantes, en los aspectos menos esenciales, se dispersa, sin ser consciente de aquello en lo que invierte su esfuerzo y tiempo, porque de alguna manera “vaga por la vida sin un rumbo fijo”… esperando que algún día le rescaten… Lo ordinario, el día a día nos engulle, nos atrapa, consume nuestro tiempo y energía, estamos en el hacer todo el día y vamos como pollos sin cabeza sin rumbo ni dirección. La mayoría ni tan siquiera se plantea por qué actúa como actúa y hacía dónde encamina su comportamiento.

 

Hoy, te digo, ¡PÁRATE! ¡¡¡TOMA CONCIENCIA DE DÓNDE ESTÁS!!!

¿Quién eres? ¿Dónde estás? Y ¿A dónde quieres llegar?

¿Dónde está tu foco de atención?

¿Cómo diriges y controlas tu foco?

 

Las preguntas dirigen nuestro enfoque (FOCO) y, en consecuencia, cómo pensamos, cómo sentimos y cómo actuamos. ¿Cuáles son las preguntas que constituyen una verdadera diferencia en la vida de las personas? La diferencia fundamental entre la gente que ha alcanzado el éxito (en cualquier ámbito) y los que no, es que los primeros se han hecho mejores preguntas y, como resultado de ello, han obtenido mejores respuestas. Obtuvieron respuestas que les capacitaron para saber exactamente lo que tenían que hacer en cualquier situación para producir los resultados que deseaban.

 

“La calidad de las preguntas crea una calidad de vida”

 

Cuando el automóvil se hallaba en sus inicios, cientos de personas se pusieron a fabricarlos pero Henry Ford se preguntó  “¿Cómo puedo fabricarlos a gran escala?”

 

“Todo el progreso humano se halla precedido por nuevas preguntas”

 

“Algunos hombres ven las cosas como son, y dicen: ¿Por qué?” Yo sueño con cosas que nunca fueron, y me pregunto: “¿Por qué no?” George Bernard Shaw.

 

Algunas personas se sienten habitualmente deprimidas ¿por qué? Dirigen sus vidas enfocando la atención sobre cosas que les hacen sentirse enfadados, tristes y agobiados. Su pauta de enfoque determina cómo se sienten.

“¿Puede una persona cambiar en un momento la forma en que se siente? Rotundamente SI: cambiando su enfoque mental” Y ¿cuál es la forma más rápida de cambiar el enfoque? Haciéndose simplemente una nueva pregunta.

Es posible que esa persona se sienta deprimida porque se hace preguntas incapacitadoras de forma habitual, preguntas como ¿De qué sirve? ¿Por qué intentarlo, puesto que, de todos modos, las cosas nunca parecen salir bien? ¿Por qué a mí?

cambias tu enfoque y cambias tus preguntas y te preguntas ¿Cómo puedo utilizar esto? ¿De qué manera seré capaz de contribuir al bienestar de los demás? Estas preguntas son las que crean una diferencia en los destinos de cada persona.

¿Por qué yo? Raramente produce resultados positivos, mientras que ¿cómo puedo utilizar esto? Suele dirigirnos en una dirección que nos capacita para transformar las dificultades en una fuerza impulsora que nos permite mejorarnos y mejorar el mundo.

 

¿Qué preguntas te vas a hacer a partir de ahora para dirigir tu foco hacía aquello que quieres conseguir y convertirte en la persona que estás destinada a ser?

 

“Lo importante es no dejar de preguntarse. La curiosidad tiene su propia razón de existir. Uno no puede evitar sentirse pasmado cuando se contemplan los misterios de la eternidad, de la vida, de la maravillosa estructura de la realidad. Es suficiente con que uno trate de aprehender un poco de ese misterio cada día. No pierda nunca una sana curiosidad”. Albert Einstein.

 

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Ana Isabel Delgado

Formadora y Facilitadora en Gestión del Cambio

 

 

El líder consciente. Liderazgo espiritual

 

En estos tiempos en los que estamos pasando de una  Era de cambios a un cambio de Era, necesitamos líderes de otra pasta, con visiones amplias y capaces de sacar lo mejor de cada uno. Siempre he admirado a aquellos líderes que a través de su ejemplo son capaces de inspirar a otras personas a cambiar y encontrar su motivación para dar lo mejor de sí mismas.

 

Liderazgo Visionario. Líder esperitual

 

El problema o la realidad es que dentro de las empresas no se encuentran tantos líderes inspiradores con una clara visión de hacia dónde quieren ir y eso hace que muchas organizaciones pierdan efectividad y productividad por una falta clara de dirección.

Ante todo el líder debe ser capaz de liderarse a sí mismo para liderar a otros. Hay muchos estilos de liderazgo pero pienso que sólo aquel que es capaz de inspirar y transformar (Líder Consciente) es el que marca la diferencia  y sobre todo, deja un legado en él. De ahí que los líderes inspiradores sean también visionarios, capaces de “pensar fuera de la caja”, comprometidos y capaces de ir más allá de los límites establecidos.

Podemos hablar de Líderes Espirituales, comprometidos con ellos mismos y con su entorno para crear una empresa feliz donde cada trabajador pueda desarrollarse y dar lo mejor de sí mismo.

Pero… ¿qué es el liderazgo espiritual?  El liderazgo espiritual no tiene que ver con la religión, sino con estimular la pasión y el entusiasmo de un equipo de trabajo.

 

Si una empresa usa a los empleados como una simple prolongación de sus máquinas, no puede esperar que innoven, sean felices y productivos”.  Simon Dolan

 

Hoy, la relación entre directivos y empleados, exige que en esta relación se genere pasión, confianza y estar en sintonía con los valores éticos, económicos y emocionales.

La espiritualidad podemos definirla como aquello que toca más el alma que el bolsillo. Para generar entusiasmo y pasión en las empresas hay que motivar a los trabajadores cuidando su alma y creando un ambiente divertido de trabajo. En definitiva, entornos organizacionales felices, donde el trabajador se sienta motivado a dar lo mejor de sí mismo con entrega y pasión.

Los líderes espirituales inspiran porque no sólo buscan obtener beneficios económicos, también dotan de sentido a lo que hacen. Ocho de cada diez fusiones o adquisiciones de empresas fracasan porque sólo miran el aspecto económico y no los valores que se desea alcanzar. Si no hay valores compartidos, no podemos hablar de cultura organizacional.

La principal característica que distingue los valores espirituales (como pueden ser la contemplación, la creencia y la compasión) del resto, es que éstos se generan más allá de la propia persona. A diferencia de los valores corporativos, los espirituales no inciden directamente en la eficacia organizativa, pero sí proporcionan una plataforma para alinear y dar sentido a los valores terrenales. A corto plazo, una organización y un líder pueden vivir sin ellos. Pero, a largo plazo, su ausencia se antoja imposible: la espiritualidad le da sentido a la empresa y hace felices a las personas.

 

Sí tenemos en cuenta estos parámetros, el Modelo de Gestión Espiritual se puede resumir en cuatro puntos:

1. Balance emocional, económico y ético

Buscar un equilibrio entre la salud financiera, ética y emocional de la empresa genera más felicidad interna y una mayor ventaja competitiva en el mercado, que contribuyen a crear un mundo mejor. Las personas, con sus distintos valores, tienen que ser la base de la organización empresarial. Esto favorece la creatividad en la resolución de problemas complejos, incentiva la profesionalidad en una organización en forma de red e impulsa el compromiso, el aprendizaje y la creatividad. Un líder debe apoyarse más en la satisfacción personal que en el salario.

2. Crear ideas que ilusionen

Un líder debe dotar al proyecto de una meta ilusionante que responda a las preguntas ¿hacia dónde vamos?, ¿para qué? y ¿cuáles son las reglas del juego? Hay que conseguir que las personas deseen ir a trabajar. Si el trabajador aborrece su empresa y su entorno laboral, no logrará involucrarse al máximo en la consecución de objetivos.

3. Sacar lo mejor de cada colaborador

Humanizar la empresa y no tratar a los trabajadores como simples piezas de engranaje de una entidad material, incide en la transformación de las personas, centrándose más en el cambio de actitud y de conducta que en la recepción de información y desarrollo de habilidades.

4. Dotar de legitimidad al equipo directivo

Cohesionar y dar credibilidad al equipo directivo de la empresa ante sí mismos, ante sus colaboradores y ante el conjunto de la sociedad es vital.

 

Por todo ello, debemos reinventarnos con visión que nos marque dónde queremos estar mañana. Con inspiración, ya que sin ella una ejecución pierde el impulso necesario para ser efectiva. Con atrevimiento para superar el miedo, la inseguridad y la tendencia al control que impera aún en muchos entornos y que nos  impide aceptar y asumir la responsabilidad del cambio y sobre todo con pasión para llevar a cabo las metas e ideas ilusionantes dentro de la empresa.

 

 “Sin entendimiento no habrá confianza. Sin asumir riesgos, nada cambiará”.  Teresa de Calcuta

 

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Ana Isabel Delgado

Formadora y Facilitadora en Gestión del Cambio

 

Obedece a tu cuerpo, ámate

 

Cuerpo y mente van unidos. Debemos ser conscientes que la mente crea el puente pero es el corazón quién lo cruza.

El proceso de manifestación nos enseña que los pensamientos nos llevan a las emociones, las emociones nos llevan a las acciones y por último, las acciones nos llevan a los resultados. Por lo tanto, al igual que se hace con un ordenador personal, cambiando los pensamientos, damos el primer paso esencial hacia el cambio de los resultados.

 

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

Albert Einstein

 

Amarse a uno mismo

 

El primer paso para cambiar es tomar conciencia sobre nuestros pensamientos, qué pensamientos están en mi cabeza día y noche ¿me ayudan? ¿Me limitan? ¿Qué diálogo interior mantengo conmigo mismo? La mente es otro músculo más y como tal debo entrenarlo y elegir qué pensamientos quiero en mi mente para que me ayuden a lograr aquello que quiero conseguir.

Cuando los pensamientos van en contra de nuestra naturaleza, las emociones que nos surgirán serán negativas y estarán actuando sobre los 58 millones de células que tenemos los seres humanos, con el consiguiente deterioro de las mismas y la aparición de enfermedades asociadas a esos pensamientos y emociones. En definitiva estaremos enfermando por causa de nuestras emociones, por no poder expresarlas, por no saber gestionarlas o por reprimirlas.

El 90% de las enfermedades que sufrimos los seres humanos son de componente emocional, alguna emoción se queda bloqueada en nuestro organismo sin ser capaces de expresarla o gestionarla y eso nos causa la enfermedad.

Llegados a este punto…. ¿Y si viéramos la enfermedad como un regalo para que podamos equilibrar nuestro SER? De hecho, el cuerpo físico no es la causa de las enfermedades. Por sí mismo no puede hacer nada. La vida que lo mantiene viene del alma, del espíritu. El cuerpo es simplemente reflejo de lo que sucede en el interior de nuestro verdadero ser. Por ello, todo lo que un cuerpo enfermo busca es restablecer su equilibrio, porque el estado natural del cuerpo es la salud. Esto es también cierto para los cuerpos emocional y mental.

Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella. También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que “una corriente de aire ocasiona un catarro”. Estas personas atrapan fácilmente las enfermedades llamadas contagiosas.

Tal como lo sugiere el título de este post, todo malestar te dice que te ames. Al amarnos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida, no nuestro ego. Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias. Esto significa darte el derecho de ser humano, con tus miedos, tus creencias, tus límites, tus fuerzas, tus debilidades, tus deseos y tus aspiraciones; en fin, darte el derecho de ser como eres ahora. Y todo esto se debe hacer sin juicios morales de bueno o malo, correcto o incorrecto, viviéndolo solamente como una experiencia, con el conocimiento de que siempre habrá consecuencias, agradables o no, resultantes de las decisiones tomadas

Cuando descubres la actitud mental que te bloquea hasta el punto de crearte un problema físico, debes pasar rápidamente a la etapa de la aceptación incondicional de lo que eres, antes de que tenga lugar en ti alguna transformación mental. Tu cuerpo físico se adaptará con gusto a esta transformación. Recuerda que él es sólo un reflejo de lo que sucede en tu interior. No basta con comprender o aceptar una situación exterior o aceptar a otra persona. Lo más importante es la aceptación de uno mismo, es decir… perdonarnos.

Estamos en un cambio de paradigma en el que dejamos un mundo dominado por la mente para pasar a un mundo más espiritual, es decir, un mundo en el que SER debe retomar su lugar. Las personas que rehúsen a aceptar esta transformación tendrán cada vez más dificultades para ser felices, para estar sanas y para afrontar la vida.”

 

Para precisar mejor la causa de tu problema físico, hazte las siguientes preguntas

 

Bloqueo físico

“¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?”. Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.

Bloqueo emocional

“¿Qué me impide realizar esta enfermedad?”. Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados. “¿A qué me obliga esta enfermedad?”. Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra “no” al principio de cada uno de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.

Bloqueo espiritual

“Si me permitiera estos deseos, ¿qué sería?” (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior). La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser, bloqueada por alguna carencia.

Bloqueo mental

“Si en mi vida me permitiera ser… (repite la respuesta de la pregunta anterior), ¿qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable?”. La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

 

Cuando llegas a la creencia que te limita o a la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, estás listo para transformar esa creencia en una creencia positiva y que te empodere para poder cambiar tus emociones, acciones y resultados.

 

“Tanto sí crees que puedes como si no, estás en lo cierto”. Henry Ford

 

Fuente: “Obedece a tu cuerpo, ámate”. Lisa Bourbeau.

 

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Ana Isabel Delgado

Formadora y Facilitadora en Gestión del Cambio